Este es otro de los cuentos que más me gustan...
También será puesto por partes porque en realidad son varias canciones en un disco..."Crónicas de Bruno del Breñal"
Un par de ellas para empezar...
En donde se da el principio
Fernando Delgadillo
Hace tiempo...
y hace mucho,
en las afueras de una aldea
me hallé a un músico errabundo
que se daba a la tarea
de embarcar al que le oyera
con las mentiras más necias que escuché
de peripecias que suceden en el mundo.
El truhán había aparecido
todo de verde vestido,
como se trajean los grillos,
a más que llegó brincando
y bajó el camino
cantando el aire de un estribillo.
Se quitó su gorro viejo
y haciendo una caravana,
dijo inmodesto el tipejo
lo que más le vino en gana.
O sea que era y se decía
el Conde Bruno del Breñal,
quién aparecía a nosotros
en su forma original.
Y entre muchas otras farsas
y afirmaciones confusas,
dijo ser hábil artista,
que dejó su noble cuna
por ilustrar al imbécil...
por enselar al jumento.
Que ignoró fama y placeres
por llevar a donde fuere
la luz del conocimiento.
-De ignorancia nadie muere -dijo-,
pero el saber da un talento
más útil que la belleza.
-Así es - grité-,
en la cabeza te faltan
los dos ejemplos.
A lo que me concedió:
-¡Verdad es! Lo sé de fuentes
más nobles y más altivas.
La sabiduría es un don...
pero no del que la sabe,
sino del que la cultiva
-dijo y se avivó de pronto--
-Esto me recuerda un cuento
que les cuento porque es corto
-mintió el redomado loco
y empezó con aire grave-:
para todo aquel que sabe,
como si esto fuera poco...
Para todo aquel que sabe
Fernando Delgadillo
Hubo un día
en que discurría
sobre la sabiduría
y yo a mí mismo me decía
cierto refrán que no entiendo
ni comprendo todavía.
Sepa usted, si no lo sabe,
dijo el que nada sabía,
a todo aquel falto de juicio
que por poco le creía.
Gracias a mi inteligencia
digo- y digo bien- que concluía,
porque el que ya sabe
sabe bien que no lo sabe todo,
y el que no sabe ni jota
ni siquiera tiene modos de enterarse
qué no sabe... sólo que alguien se lo diga.
Que alguien que sabe que sabe,
se acerque al que no lo sabe
y le pregunte:
'¿ Y Tú que sabes?' y le diga:
'esto tú no lo sabías'.
Más la sombra de una duda
confundió mi corazón
y acusó de ligereza
mi inequívoca razón...
¿Pero si ese que no sabe
sabe otras cosas distintas
que no conoce el que sabe...?
¡Ah! Pues he ahí la sabiduría
del que no sabe saber
otras cosas conocidas
que habrá que reconocer...
Me dije, y también me dije bien.
De modo que todos saben.
En resumen, saben todos:
unos dicen lo que saben
y otros saben lo que dicen,
pero no hay quien sepa todo.
Por cierto... Ustedes que saben,
digan que contaba yo,
porque aunque me lo sabía,
creo que ya se me olvidó.
En definitiva es mucho mejor cuando lo escuchas...